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Pasaportes paraguayos y Terrorismo

Un gran revuelo ha ocasionado en los medios paraguayos, el nombramiento del canciller Hamed Franco, un descendiente de árabes que ha publicado notas y libros condenando la política norteamericana en Medio Oriente.
Un gran revuelo ha ocasionado en los medios paraguayos, en su mayoría en manos de empresarios enriquecidos ilícitamente durante la dictadura anticomunista de Alfredo Stroessner, el nombramiento del canciller Hamed Franco, un descendiente de árabes que ha publicado notas y libros condenando la política norteamericana en Medio Oriente.
Hamed también fue embajador de Paraguay en el Líbano, donde bajo bombardeos de la Fuerza Aérea israelí expidió pasaportes que permitieron salvar las vidas a decenas de paraguayos y civiles de otras nacionalidades.
ABC color condena el nombramiento afirmando en tono inquisitorial que Hamed es propagandista de la causa islámica y palestina, como si dicho diario no fuera conocido vocero de la causa terrorista y belicista de George W. Bush, y como si no se recordara que en sus editoriales aplaudía el terrorismo de estado de Pinochet, Videla y Stroessner.
"El embajador paraguayo en el Líbano, Alejandro Hamed Franco, confirmado ayer por el presidente electo Fernando Lugo como el futuro canciller, fue sumariado en la Cancillería nacional por otorgar visas a ciudadanos libaneses sin autorización gubernamental. Se defiende alegando que se trataba de una situación excepcional en la que actuó por razones humanitarias, refiriéndose al último conflicto bélico entre Israel y el grupo terrorista proiraní Hamás, que opera en el Líbano" dice el maccartista diario de Aldo Zucolillo en una nota publicada hoy. Tal vez hubiera preferido un embajador que hubiera puesto los pies en polvorosa y huído del bombardeo hasta ponerse a salvo, en lugar de quedarse a trabajar proveyendo visas a los paraguayos que deseaban salir del conflicto.
Tal vez ABC hubiera preferido diplomáticos como el hermano del dueño del diario, que usaba su investidura de embajador para realizar tráfico de basura tóxica, mientras otros de sus familiares cometían atentados terroristas en Washington, asesinando al ex canciller Chileno Marcos Orlando Letelier del Solar.
Letelier era un político y economista chileno, miembro del gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, asesinado en Washington D.C. por los agentes de la dictadura en 1976, padre del hoy senador Juan Pablo Letelier.
Varias personas fueron procesadas y condenadas por el asesinato. Entre ellos estaban Michael Townley, un expatriado estadounidense colaborador muy cercano a la agencia de inteligencia chilena DINA, el general Manuel Contreras, antiguo jefe de la DINA, y el general de brigada Pedro Espinoza. No obstante, nadie hasta ahora se explica cómo pudo zafar de tamaño karma el cuñado y socio en varias empresas de Aldo Zucolillo, Conrado Pappalardo.
Tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, que llevó a Augusto Pinochet al poder, Letelier fue detenido y torturado, siendo enviado a una prisión política en la isla Dawson, en el Estrecho de Magallanes. Después de su liberación, fue a Washington en 1974, donde trabajó para restaurar la democracia en Chile.
El 21 de septiembre de 1976, Orlando Letelier fue asesinado en la misma capital de Estados Unidos mediante una bomba activada por control remoto, que se encontraba colocada debajo del piso del vehículo en que se movilizaban. El coche bomba también mató a la ayudante estadounidense de Letelier, Ronni Moffit.
Un video sobre el brutal atentado puede verse en el sitio:
www.youtube.com/watch?v=iGEaiHXP6tA
Una foto que revela cómo quedó el auto puede encontrarse en:
 http://cleveland.indymedia.org/uploads/2008/07/asiquedo.jpg
El asesinato de Letelier era la parte de un esfuerzo coordinado por varias dictaduras militares en América Latina para intimidar y asesinar a sus opositores políticos. Este esfuerzo, conocido como la Operación Cóndor, contó con la cooperación de los Estados Unidos e incluyó naciones como Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Gran parte de los preparativos para ese asesinato se llevaron a cabo, como era costumbre, desde la embajada norteamericana de Asunción.

El cuñado del dueño de ABC color, entonces jefe de Protocolo de la Cancillería de Alfredo Stroessner, en julio de 1976 presionó a George Landau, el embajador de Estados Unidos de la época -invocando "un favor" solicitado a Stroessner por su colega Augusto Pinochet-, para que entregara sendas visas en dos pasaportes paraguayos falsos, a dos supuestos empresarios cuyos nombres eran Juan William Rose y Alejandro Romeral.
El verdadero "negocio" de estos hombres, cuyos verdaderos nombres eran Michael Vernon Townley y Armando Fernández Larios, era asesinar a Orlando Letelier en Washinton.
Hoy conocemos de aquella conjura del Plan Cóndor porque el embajador Landau fotografió los pasaportes antes de estampar las visas y ésa fue la clave que le permitió al fiscal Eugene M. Propper desenredar el ovillo del crimen.
La paulatina desclasificación de documentos ha revelado los entretelones de aquella tenebrosa conjura para asesinar al canciller chileno con escalofriante precisión, incluyendo las razones por las cuales los sicarios de Letelier terminaron utilizando documentos chilenos en lugar de los paraguayos, en virtud de información que sólo pudo venir de la inteligencia estadounidense.
Un memo del Departamento de Estado demuestra que éste estaba al tanto de las extrañas maniobras en la sede diplomática de Asunción desde el 1 de septiembre de 1976. Un anexo de un informe de la CIA a su vez demuestra que la oficina de Langley estaba en conocimiento de la trama que acabaría con el ex canciller chileno desde el 29 de julio de 1976, aunque no se explicaba porqué los asesinos incluso tenían el teléfono de la oficina del general Vernon Walters que le había proveído Pappalardo.
La documentación también explica que el 5 de agosto el embajador notificó al Secretario Adjunto de Estado Harry W. Shlaudeman del asunto, y al día siguiente se recibieron en Washington copias fotostáticas de los documentos que había tramitado Pappalardo para los asesinos. Shlaudeman notificó del extraño caso al servicio de Inmigración y se tomaron las medidas para negar la entrada a Estados Unidos a los sospechosos.
Este detalle del pasado de Conrado Pappalardo resuelve el misterio de la encendida defensa a la impunidad de Pinochet que acostumbra hacer el diario ABC Color de la capital paraguaya, como cuando el ex dictador chileno fue detenido en Londres por orden del juez Baltasar Garzón. Es que su cuñado el propietario del periódico, Aldo Zucolillo, estuvo a punto entonces de soportar un bochorno familiar con la extradición a Inglaterra de su pariente.
Este fragmento electrizante en la historia del terrorismo mundial, muy ligado a la historia del Paraguay, es lo que alguna vez debería ser difundido por la prensa oficiosa del obispo Fernando Lugo, hoy tan preocupada por.por el destino de pasaportes paraguayos que pueda expedir Hamed. En lugar de pontificar sobre normativas para la expedición de pasaportes bajo una lluvia de bombas sionistas en el Líbano, podría recordar los pasaportes paraguayos que sus familiares obtuvieron con el objetivo de hacer estallar bombas en la rotonda de Sheridan Circle, Washington D.C., allá por setiembre del año 1976. LAW

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